Gaspar Ariño: “El populismo cree en una democracia falsa”

Gaspar Ariño

El abogado y exdiputado Gaspar Ariño, miembro del Foro de la Sociedad Civil, presentó el pasado 14 de julio ante la Sesión Plenaria de esta entidad su nuevo libro, Democracia e igualdad y aseguró que la pérdida de la moral en el liberalismo y la extrema desigualdad económica generada en el mundo en los últimos 12 años son las causas que han propiciado el auge del populismo.

Ante un sistema político que dejó de descansar sobre la verdad, la justicia, la igualdad básica, el respeto a la dignidad de la persona, la familia y el respeto a la propiedad, la sociedad ha caído en el escepticismo y el descreimiento, según Ariño, que coloca la causa de la crisis actual en “la avaricia y la codicia, en el afán de poder”.

Para el abogado, “en los últimos 20 años hemos asistido a una ola de corrupción determinada por la avaricia y por la acumulación de dinero sin límites. Esto ha generado no sólo desigualdad, sino odio”.

Según Ariño, “la innovación tecnológica y el liberalismo sin alma han dejado a mucha gente al borde del camino”. Ante la falta de referentes, muchas de esas personas han encontrado refugio en el populismo, que ha logrado “unificar la protesta”.

Sin embargo, el populismo, a juicio de Ariño, “cree en una democracia falsa, que es la de las mayorías con poderes omnímodos. Cree que con la mayoría y los votos se puede hacer lo que se quiera, olvidando que la política está para proteger los derechos, la vida, la paz y la educación”.

“La idea del Derecho que tienen los populistas es la de la voluntad de los ganadores. Para el populismo, el Estado se define por su capacidad de incumplir sus propias leyes. Lo que define la legitimidad es la fuerza de imponer la propia voluntad. Supone el desprecio del constitucionalismo”, asegura.

Para combatir la fuerza de los populismos, Ariño aboga por tratar de salir de las crisis económicas que los preceden. “Hay que reconstruir una igualdad básica y eliminar la pobreza. Hay que establecer equilibrios poblacionales y poner límites en Europa a la inmigración”, considera.

“Al populismo hay que combatirlo con argumentos apoyados en datos. Está hecho de eslóganes que mienten. Hay que dar la batalla todos los días, porque el populismo no descansa, porque se asienta en la presión de las necesidades”, dice Ariño.

En el caso concreto de España, Ariño ubica el populismo en “los nacionalismos excluyentes y en el nuevo marxismo, que ha sustituido la lucha de clases por la supresión de todos los límites de comportamiento a la acción humana”.

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