Joan Navarro: “Una democracia de calidad no es posible sin unos partidos de calidad”

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Joan Navarro, vicepresidente de Asuntos Públicos de la consultora de comunicación Llorente y Cuenca y coautor del ensayo Desprivatizar los partidos, y el profesor Gaspar Ariño, catedrático y vicepresidente del Foro de la Sociedad Civil, debatieron el pasado 24 de octubre sobre el funcionamiento y la financiación de los partidos políticos y sobre cómo mejorar la calidad de la democracia en España.

Navarro recordó que “una democracia de calidad no es posible sin unos partidos de calidad”, por lo que pidió que este asunto reciba más tiempo a la reflexión por parte de la sociedad civil.

El sociólogo señaló que, “en las últimas dos décadas, los partidos han invadido el Estado y los órganos de control de la Administración”.

Navarro se mostró preocupado por la falta de democracia interna de los partidos en España, sin la cual “no puede haber una democracia electiva real”.

Para el invitado del Foro, “no se pueden expresar de forma eficiente las preferencias de los ciudadanos cuando los partidos tienden a bloquear su participación. Serán muy eficientes a la hora de conseguir votos, pero empobrecen la democracia”.

Navarro está convencido de que los partidos políticos pueden estar mejor gestionados. Según él, España debiera mirar a la Ley de Partidos de Alemania, que establece que el funcionamiento interno de estas organizaciones debe estar reglado.

Navarro y Ariño coincidieron en que el sistema electoral es un condicionante fundamental para el funcionamiento de los partidos. Ambos estuvieron de acuerdo en que el español se aproxime al alemán con el objetivo de buscar “nuevos equilibrios en la representación del territorio”.

“No es posible que en España el único sistema para ser diputado sea la cooptación”, apuntó Navarro, para quien los viejos y los nuevos partidos se están comportando de la misma manera, aplicando una “democratización aparente, en los que las primarias no son procesos para garantizar su democracia interna, sino para legitimar a su dirección”.

Por eso, este experto propone una ley de partidos inspirada en la alemana, que obligue a sus jefes a tener que dar cuentas a sus electores y a sus militantes y que el sistema electoral empiece en un proceso de primarias hecho con garantías y bajo supervisión de una junta electoral central.

A Gaspar Ariño le parece que tratar de regular el funcionamiento interno de los partidos políticos no es posible porque lo impediría el Tribunal Constitucional.

Para el catedrático y exdiputado, “el funcionamiento de los partidos no hay que tratar de establecerlo desde dentro, sino desde el sistema. La clave está en la ley electoral, que determina el modo de comportarse y financiarse de los partidos y, por tanto, su estructura interna”.

Para Ariño, el sistema en España tiende “al presidencialismo, al caudillismo. Nunca se debate nada esencial. No se quiebra la jerarquía. No hay rebeldías”.

El profesor criticó “el sistema electoral proporcional de lista cerrada porque provoca a los partidos la necesidad de disponer de mucho dinero para sus campañas” y por causar la “escasa implantación de las organizaciones locales de los partidos en su entorno”, ya que viven en un sistema centralizado.

Ariño consideró que la implantación de un sistema electoral mayoritario llevaría a un cambio estructural de los partidos. “En el mayoritario, el elegido es uno, no es una lista ni un partido. El elegido da cuenta al elector de sus actuaciones, pero en el de lista cerrada el candidatoes desconocido y a quien se vota es al partido, por lo que no hay que dar muchas cuentas a los electores. El presidente del partido es el que pilota toda la elección”.

Además, para el catedrático “un sistema mayoritario atraerá a la política a los mejores, mientras que el sistema de listas cerradas basta con ser amigo del candidato principal”.

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