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Steven Pinker

En defensa de la Ilustración

9788449334627

El presidente del Foro de la Sociedad Civil, Jesús Banegas, ha escrito una reseña en la revista Actualidad Económica sobre el libro ‘En defensa de la Ilustración’, escrito por Steven Pinker y publicado en España por la editorial Paidós, que reproducimos a continuación:

 

Los intelectuales que a sí mismos se llaman progresistas realmente abominan del progreso. “No es que detesten los frutos del progreso, pues usan los ordenadores y prefieren operarse con anestesia”, nos cuenta Steve Pinker en su reciente e imprescindible libro En defensa de la Ilustración.

Si el número de intelectuales escépticos en el siglo XIX era escaso, desde entonces ha aumentado y con ellos una creciente parte de la población. Para el autor, “el pesimismo entre la intelectualidad es un signo de superioridad”, que, eso sí, no resiste contrastación empírica alguna: es pura (y mala) metafísica, según Popper.

La hazaña de Pinker consiste en atacar de frente dicha lacra progresista con abrumadores datos, después de explicitar en términos muy rigurosos y precisos en qué consiste el progreso que los progresistas niegan.

Nos dice Pinker que para la mayor parte de la gente la vida es mejor que la muerte, la salud es mejor que la enfermedad, la buena alimentación es mejor que el hambre, la paz es mejor que la guerra, la seguridad es mejor que el peligro, la libertad es mejor que la tiranía, iguales derechos son mejores que la intolerancia y la discriminación, la alfabetización es mejor que el analfabetismo, el conocimiento es mejor que la ignorancia, la inteligencia es mejor que su ausencia, la felicidad es mejor que la miseria y las oportunidades de disfrutar de la familia, los amigos, la cultura y la naturaleza son mejores que las drogas y la monotonía.

Todas estas son magnitudes que pueden medirse, y, su mejora a lo largo del tiempo, es lo que denominamos progreso. Pues bien, a diferencia de las frases huecas de contenido de los progresistas, Pinker demuestra empíricamente que:

 

  • La esperanza de vida no ha hecho más que crecer desde finales del siglo XIX en todo el mundo, sin excepción, y además es cada vez más convergente.
  • La mortalidad infantil, junto con la de las madres, ha decaído desde cifras del 30%-40% de hace dos siglos hasta casi desaparecer ennuestros días.
  • Las muertes infantiles por enfermedades infecciosas no hacen sino descender.
  • La nutrición (medida en calorías consumidas) no para de mejorar y las grandes hambrunas han desaparecido.
  • La riqueza (en renta per cápita) ha crecido espectacularmente en las últimas décadas, especialmente en los países más pobres.
  • La pobreza extrema (definida como menos de 1,9 dólares diarios) se ha reducido espectacularmente en las últimas décadas.
  • La desigualdad (índice de Gini) internacional está declinando en el mundo, junto con la pobreza.
  • El gasto (público) social en relación con el PIB se ha duplicado en los países de la OCDE en los últimos años.
  • Las nuevas tecnologías y la globalización han transformado lo que se entiende por “pobre”; con móvil, TV, electricidad, frigorífico, etc.
  • El medio ambiente no empeora con el crecimiento: la riqueza, la población, los coches y la electricidad consumen menos y menos recursos naturales.
  • Las emisiones de CO2 por dólar de riqueza vienen disminuyendo en el mundo desde mediados el siglo XX.
  • Los muertos por guerras y genocidios están desapareciendo de la faz de la Tierra.
  • La seguridad (medida por homicidios, accidentes de automóviles y aviación, el fuego, desastres naturales, etcétera) ha mejorado de manera extraordinaria.
  • Las muertes por terrorismo son menos numerosas que mediáticamente espectaculares.
  • La democracia versus autocracia ha aumentado drásticamente en el mundo en las últimas décadas, mientras que las penas de muerte casi han desaparecido y los derechos humanos están cada vez más protegidos.
  • La igualdad de derechos por razones de sexo y color de la piel se han extendido por casi todo el mundo y el trabajo infantil es cada vez menos significativo.
  • La alfabetización y la educación están más extendidas, al tiempo que aumentan los años de escolarización.
  • El Índice de Desarrollo Humano (según los datos de Prado de la Escosura de 2015) a nivel mundial sigue aumentando sin parar, habiendo alcanzado el “resto del mundo” en 2007 el nivel de “Occidente” de 1950.
  • La calidad de vida representada por horas trabajadas, personas jubiladas, trabajo en el hogar, coste de las necesidades básicas, tiempo de ocio, coste de los viajes aéreos, expansión del turismo, acceso al patrimonio cultural a través de Internet, no ha hecho sino mejorar y extenderse en el mundo.

 

Después de la abrumadora exhibición de datos positivos del mundo, Pinker cita a Hans Rosling quien sostiene: “Yo no soy un optimista, sino un serio posibilista”.

Acusa Pinker a la izquierda de la “represión política de la ciencia” al servicio de la generación de pánicos: sobrepoblación, poder nuclear, organismos genéticamente modificados, “con tácticas de intimidación de los investigadores”.

También se lamenta del sorprendente número de intelectuales y artistas del siglo XX que han callado ante dictadores totalitarios.

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