En una situación de práctica emergencia económica como la que se está viviendo en España desde el segundo semestre de 2008 lo urgente es tener un diagnóstico correcto, una nítida hoja de ruta y una resuelta voluntad política de aplicarla.
El diagnostico exige la descripción e interpretación de los fenómenos que se están viviendo, encajándolos en una teoría que los explique. A ello se dedica la primera parte del trabajo.
Luego se define un programa de actuación sustanciado en cinco áreas: políticas de sostenimiento de rentas que recuperen la capacidad adquisitiva y mantengan el consumo privado; políticas de competencia y productividad a nivel internacional que eviten la deslocalización, incluida la reforma de la Universidad; políticas de empleo y reforma laboral y reformas institucionales que recuperen la unidad de mercado y mejoren la calidad del marco regulatorio.
Para aplicar este programa es necesario un Gobierno con ambición reformista, alejado de la complacencia y la continuidad, dispuesto a adoptar medidas que aunque impopulares, son imprescindibles. Exige un Gobierno de amplia base social que busque grandes consensos que permitan acometer las reformas estructurales pendientes: un “gobierno de coalición” a la alemana o al menos un Gobierno capaz de reeditar los grandes acuerdos de la Transición que en materia económica fueron los Pactos de la Moncloa.
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