Los tributos ecológicos, también denominados ambientales o verdes, comprenden figuras fiscales muy heterogéneas (impuestos, cánones, tarifas, gravámenes), que se aplican a ámbitos también muy diversos con la finalidad de promover conductas más respetuosas del medio ambiente. Desde las tasas de basura a los impuestos sobre el consumo de energía o las emisiones contaminantes, son variadísimas las figuras tributarias que hoy reciben (no siempre correctamente) el calificativo de ambientales.
La Unión Europea apoya decididamente la introducción de estos impuestos verdes como instrumento para cumplir los compromisos de reducción de emisiones contaminantes asumidos por Europa en el marco del Protocolo de Kioto.