Entre la población afectada por la prolongación de la jubilación a los 67 años se encontrarán principalmente los empleados de más alta cualificación y los empleados de cierto nivel en el sector de servicios, que comienzan a trabajar tarde, pero estos serían precisamente el tipo de trabajadores que prolongarían su trabajo si el retiro fuera voluntario, como sucede con los funcionarios o los autónomos y estuviera incentivada la prolongación. Ya hemos señalado que normalmente los obreros manuales y las categorías inferiores del sector servicios empiezan a trabajar pronto y podrán seguir jubilándose a los 65 años. Esto es muy relevante. La diferencia en la esperanza de vida entre los más ricos y los más pobres es de 10 años, debido a su distinto nivel de salud. Sería injusto que la prolongación del periodo de trabajo afectara en la práctica a los trabajadores manuales y menos cualificados pues ello significaría que las personas de menos nivel y menor esperanza de vida serían forzadas a trabajar más tiempo para sostener las pensiones de los que menos lo necesitan y van a vivir más. Por lo tanto no deberíamos obligar a trabajar más a los que ya han trabajado suficientemente. Un operario que haya empezado a trabajar a los 18 años -y hay muchos- habrá estado empleado a los 65 años ¡45 años!, más dos de servicio militar, que no se tiene para nada en cuenta…