Los españoles, según acreditan todas las encuestas, desaprueban mayoritariamente la conducta y el trabajo de nuestros políticos hasta el punto de que la clase política ha pasado a ser uno de los problemas, junto al paro y las expectativas de nuestro futuro económico, que más inquietud despierta entre nuestra ciudadanía. Ello, a su vez, está desgastando a nuestra reciente democracia y, sobre todo, está produciendo desaliento y desconfianza en el conjunto de la sociedad.
El tema es muy grave porque la democracia requiere de la existencia de partidos políticos que compitan por el poder y exige que una denominada clase política se encuentre al frente de los destinos del país.