Bildu se ha encargado de acreditar que, como supuso la Policía y la Guardia Civil, es una estrategia de ETA, una extensión de la banda terrorista, una mimetización de la anterior Batasuna. Sus actitudes y sus decisiones son calcadas de la izquierda abertzale pro etarra porque Bildu, debidamente tuneada en unos estatutos hipócritas, hace lo que ETA espera que haga: se niega a condenar sus delitos pasados, tampoco rechaza el linchamiento del concejal popular de Elorrio, reclama la liberación de los pistoleros ahora encarcelados y no iza la bandera nacional en los edificios oficiales. Apariencia y realidad: ambas convergen en una Bildu que es una mutación de la más rancia Batasuna.