Florentino Portero, miembro del Foro de la Sociedad Civil, escribe en El Debate que «la defensa, como la diplomacia, es un instrumento de la política» y que si ésta no establece claramente unos objetivos, resultará imposible establecer prioridades en el gasto».
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Portero recuerda que, tanto en la OTAN como en la UE, «cada miembro debe aportar en función de su capacidad, lo que requiere que, con años de antelación, haya invertido correctamente para que sus unidades estén bien equipadas», así como «asumir la responsabilidad derivada de la geografía, asegurando el control del espacio que le corresponde».
En el caso español, cree que las inversiones en defensa han de estar condicionadas por la situación en el Magreb y el Sahel.