El director general de Renta 4 Banco, Jesús Sánchez-Quiñones, miembro del Foro de la Sociedad Civil, afirma en El Economista que los actuales problemas económicos de China tienen repercusiones en economías como la europea y la estadounidense, y llevan, de forma casi inevitable, a una creciente guerra comercial.
Para acceder al artículo completo, pinche aquí.
El país tiene en marcha un plan mediante el cual aspira a ser una potencia tecnológica en al menos diez sectores, que han recibido cantidades ingentes de ayudas y subvenciones durante más de una década, provocando una sobrecapacidad que permite destinar una gran parte de su producción a la exportación a precios muy competitivos internacionalmente.
Según Sánchez-Quiñones, «Europa y EEUU han elegido un modelo de transición energética en el que pasan de depender de los países productores de petróleo (especialmente en el caso de Europa) a depender de China para el suministro de minerales procesados y de gran parte de los productos necesarios para la transición energética».