Jesús Sánchez-Quiñones recuerda que la paz tiene importantes beneficios para el progreso económico de los países, ya que, cuanto mayores son los recortes en gastos en defensa, mayor es el crecimiento.
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Como explica el economista miembro del Foro de la Sociedad Civil, «una economía de guerra implica la reorientación de las estructuras económicas e industriales de un país, priorizando las necesidades militares sobre la producción dirigida al consumo civil».
Además, según Sánchez-Quiñones, «no hay nada más inflacionista que la guerra».