El exministro de Asuntos Exteriores José Manuel García-Margallo analizó el pasado 18 de septiembre para el Foro de la Sociedad Civil la situación política a nivel internacional y señaló que el futuro de la UE pasa por dirigirse hacia el “federalismo”.
García-Margallo expuso los principales problemas y desafíos a los que se enfrenta Europa, con una considerable pérdida de peso frente a Estados Unidos y China, en un entorno donde países como los BRIC cada vez logran más influencia.
El exministro destacó la pérdida de competitividad de Europa. “Su problema es que ha dejado de ser competitiva. Durante muchos años, esto no era una preocupación porque el comercio internacional crecía y los empresarios eran capaces de ganar cuotas de mercado fuera, sobre todo en Asia, pero ahora todos esos cimientos se han tambaleado”, señaló.
Con una baja natalidad y una población activa cada vez menor, recordó que, “si somos menos, tendremos que hacerlo mejor, y habrá que armonizar la competitividad con el cambio climático”.
Para García-Margallo, “si en Europa queremos mantener el Estado de Bienestar, habrá que recurrir a la inmigración regular y, sobre todo, ser más productivos”. El exministro continuó diciendo que, “si pudiese reformular el lema de la Revolución francesa, hablaría de ‘liberté, egalité, fraternité et productivité’”.
Según él, en Europa “estamos estancados en una economía obsoleta, la inversión es comparativamente baja con respecto a EEUU o China y la innovación va por detrás de nuestros competidores”.
García-Margallo lamentó que el ahorro europeo esté financiando inversiones en otras partes del mundo en los sectores punteros. “300.000 millones de euros al año se transfieren cada año a países extranjeros, sobre todo a EEUU. Tenemos deficiencias en las contrataciones públicas. Hay que volver a revisar lo que estamos haciendo y establecer un principio de preferencia comunitaria”, apuntó.
Para el exministro, “hay que revisar todas las leyes que en la UE ralentizan la inversión. Hay 13.000 disposiciones legislativas al año, con vacíos en las quiebras y que ralentizan la obtención de patentes y el desarrollo de nuevas tecnologías. El problema más importante es que la inversión privada necesita unos instrumentos de financiación que no tenemos para movilizar el ahorro y transformarlo en inversiones en Europa”.
Según García-Margallo, una de las soluciones pasa por hacer lo mismo que en la pandemia: “la emisión conjunta de bonos respaldados por el presupuesto comunitario y reembolsables”, pese a las reticencias de Alemania.
“Cuando tengamos una emisión de eurobonos, habrá que crear un Tesoro e irnos dotando de los instrumentos que tiene cualquier federación. Tenemos que ir a la construcción de los Estados Unidos de Europa, y España tiene que ocupar un lugar destacado en ese proceso”, dijo García-Margallo.
Además, cree que “hay que cambiar el foco y centrarse en una economía industrial y tecnológica. Europa no puede ser sólo una economía de servicios”. También considera que es necesario “reducir los precios de la energía, completar el mercado interior, crear una nueva política de competencia y procurar tener grandes empresas”, y destacó la defensa como un “nicho de negocio importante para España”.
Ante la situación geopolítica internacional, García-Margallo considera que “Europa tiene que dotarse de instrumentos defensivos si quiere ser relevante en el mundo”.
Respecto a los principales conflictos de la actualidad, piensa que, en Ucrania, “EEUU y Europa han decidido que no se puede ganar la guerra” y que se resolverá con “un alto el fuego y un intercambio de prisioneros, y dejando al país dividido en dos zonas”.
Para García-Margallo, “vamos a tener que gastar mucho dinero en la reconstrucción de Ucrania, pero es una buena oportunidad para las empresas españolas”.
Sobre la situación en Oriente Medio, considera que “estamos asistiendo a un complicado juego de ajedrez, en el que las dos partes se están agrediendo, pero no lo suficiente para provocar una guerra”.
“Lo lógico para la paz duradera es que haya dos Estados, lo cual exigiría una redefinición de las fronteras, solventar el problema de la capitalidad de Jerusalén y la complicada situación de los refugiados”, dice García-Margallo, que no ve una pronta solución al conflicto entre Israel y Palestina.