El desarrollo y el progreso de las admiradas sociedades nórdicas no se debe al intervencionismo estatal ni a los altos impuestos, sino a una combinación virtuosa de la libertad económica y el espíritu empresarial con antiguos rasgos culturales en torno a la ética del deber y del trabajo. Esto es lo que, desde una visión histórica, muestra este ensayo, que resalta que no es el socialismo, sino la libertad, el emprendimiento, un Estado limitado pero activo y probo, la cultura cívica, la moral y la igualdad básica de oportunidades, lo que ha permitido el progreso escandinavo.
La clave de (casi) todos nuestros males económicos
José Luis Feito, miembro del Foro de la Sociedad Civil, escribe en Vozpópuli que «la sociedad española padece serios problemas económicos a pesar del crecimiento aparentemente robusto que se está registrando estos últimos años», como demuestra «el práctico estancamiento de nuestra renta per cápita en términos reales en los últimos siete años».