Ante el apagón sufrido por España, Jesús Sánchez-Quiñones escribe en El Economista que la seguridad del suministro debería ser la principal prioridad, antes que la asequibilidad y la sostenibilidad.
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Para Sánchez-Quiñones, «de nada sirve disponer de un elevado origen de la energía (electricidad en este caso) procedente de fuentes consideradas limpias, si no existe garantía en el suministro».
«Antes de pensar en la sustitución de las fuentes de energía actuales habrá que garantizar la seguridad del suministro energético. Las energías tradicionales, incluidas las fósiles, y las energías renovables son complementarias, no sustitutivas», explica.