Jesús Sánchez-Quiñones escribe en El Economista que no existe un plan concreto para que Europa sea autónoma en materia de inteligencia artificial.
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Según Sánchez-Quiñones, «más del 80% de la financiación mundial a empresas de IA acaba en empresas estadounidenses».
Entre los inconvenientes adicionales que Europa tiene para el desarrollo de la IA, el miembro del Foro de la Sociedad Civil destaca «el coste de la energía, la dependencia de China en el desarrollo de las energías renovables y la saturación de las redes eléctricas».
«Europa quiere disfrutar de los beneficios que la IA puede aportar al desarrollo económico y a la mejora de la productividad, pero sin realizar las inversiones necesarias para ser autónoma, ni sufrir en suelo propio los inconvenientes del despliegue de los centros de datos necesarios para que la IA pueda funcionar», afirma Sánchez-Quiñones.