Íñigo de Bustos, miembro del Foro de la Sociedad Civil, analiza en El Debate cómo es posible cómo un problema tan importante como el de la deuda pública en España parezca tan insignificante para la población, para lo cual, entre otros mecanismos, el Estado la presenta como un porcentaje del PIB.
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«Lo que debería ser una señal de alarma se ha transformado en un dato técnico, casi inevitable», explica De Bustos. Para él, «la deuda pública española es elevada, persistente y condiciona el futuro económico del país. Pero la forma en que se presenta –en porcentajes abstractos, en compartimentos separados, sin incluir pasivos futuros, con intereses invisibles y con la ayuda silenciosa de la inflación– suaviza su impacto psicológico. No se trata de ocultar la realidad, sino de envolverla en un lenguaje que la vuelve menos amenazante».
«El Estado ha aprendido a transformar lo inquietante en aceptable, lo excepcional en cotidiano, lo gigantesco en manejable», explica.