El jurista y expresidente del Tribunal Constitucional, Álvaro Rodríguez Bereijo, cree que “la única forma de superar los obstáculos que entorpecen el funcionamiento racional del Estado autonómico es con una modificación de la Ley Electoral”.
En su participación en la Sesión Plenaria del Foro de la Sociedad Civil, celebrada el pasado 17 de febrero, analizó la actual realidad constitucional en España, a la que considera “un Estado federal, aunque eso no esté proclamado en ninguna parte de la Constitución”.
Para Rodríguez Bereijo, la modificación de la Ley Electoral es “la más urgente y la más necesaria”. Cree que “sería una reforma muy sencilla, que consistiría en establecer un umbral mínimo de representación de todos los partidos que concurran a las elecciones generales” para dejar fuera del Congreso a los partidos independentistas.
Según el expresidente del Tribunal Constitucional, la Ley Electoral se diseñó con el propósito de integrar a los partidos nacionalistas minoritarios para que estuvieran dentro del consenso constitucional, pero, hoy, “el fracaso del sistema electoral radica precisamente en la fragmentación del voto en las elecciones generales por los partidos nacionalistas”.
Rodríguez Bereijo recordó que “la UE ha establecido una norma que tienen que suscribir todos los Estados miembros, fijando una horquilla de entre el 2% y el 5% de implantación en el territorio nacional de todos los partidos que concurren al Parlamento Europeo. Todos los países han establecido ese límite, excepto España. El Gobierno se resiste a romper ese principio porque supone un abierto enfrentamiento con los partidos nacionalistas periféricos”.
En la Sesión Plenaria, celebrada el mismo día que la conmemoración de la Carta Magna como constitución más longeva de la historia de España, Rodríguez Bereijo reconoció que el texto constitucional “ha envejecido mal, de manera desigual”.
“La Constitución de 1978 asumió el reto de la plurinacionalidad constitutiva de España, intentando dar una salida con una estructura compleja del Estado, que nunca ha tenido una denominación en sí misma en la propia Carta Magna y a la que, de manera improvisada, se ha llamado el Estado de las Autonomías, que, en realidad, es el Estado para las autonomías”, señaló el jurista.
Para Rodríguez Bereijo, “construir un Estado funcional y materialmente federal en un país que no tenía una idea común y compartida de España como nación, y con partidos separatistas, no tiene parangón en la historia del Derecho Constitucional y en lo que son los modelos de Estados funcionales”.
Sin embargo, considera que, “aunque el Estado que está plasmado en la Constitución es funcional y materialmente federal, carece de los instrumentos de la coerción federal con los que poder ahormar la centrifugación del Estado en multiplicidad”.
Por eso, Rodríguez Bereijo afirmó que “sería necesario reformar el título VIII de la Constitución, estableciendo mecanismos de coerción federal”.