Jesús Sánchez-Quiñones, miembro del Foro de la Sociedad Civil, explica en El Economista que «las empresas y los países afectados por la guerra en Irán ya están trabajando en alternativas para evitar en la medida de lo posible el tránsito de mercancías, no solo de petróleo, a través del estrecho de Ormuz».
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Por ejemplo, «una parte relevante de las exportaciones de petróleo y gas que procedían del golfo Pérsico se ha sustituido por exportaciones de Estados Unidos, que ha alcanzado un récord de más de ocho millones de barriles diarios de productos petrolíferos, y de otros productores como Kazajistán, que ha incrementado sus exportaciones en medio millón de barriles diarios».