Jesús Sánchez-Quiñones, miembro del Foro de la Sociedad Civil, escribe en El Economista que la gran mayoría de los países occidentales están priorizando otros objetivos antes que el de ser energéticamente independientes, a diferencia de EEUU.
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Para conseguir ese objetivo, EEUU está siguiendo un modelo de acumulación de energías y no de sustitución.
Las ventajas de conseguir una energía barata son reducir la inflación y atraer inversiones de empresas que operan en industrias intensivas.
La UE, en cambio, está yendo hacia una fuerte dependencia energética del exterior y a una pérdida de competitividad respecto a otros países en industrias intensivas en energía.