Carlos Rodríguez Braun, miembro del Foro de la Sociedad Civil, analiza el fallo del Juzgado Mercantil número 2 de Barcelona, que desestimó la demanda de Just Eat contra Glovo por competencia desleal y que fue duramente critica por la ministra de Trabajo.
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Rodríguez Braun considera que el juez «no solo concluyó que Glovo actuó dentro de la legalidad con su modelo de los (mal) llamados falsos autónomos, sino que planteó la tesis muy radical, provocadora y extremista, de que el pueblo debe ser libre».
«El escándalo deriva de que el juez se atrevió a pronunciar afirmaciones que son ciertas, y para colmo a denunciar a políticos, burócratas y sindicalistas por su posición antiliberal y contraria tanto a las empresas como a los trabajadores», dice el economista.