Jesús Sánchez-Quiñones escribe en El Economista que las prioridades energéticas de la Unión Europea le han llevado a quedarse descolgada de la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial (IA).
Para acceder al artículo completo, pinche aquí.
Consciente de los retos que supone esta nueva carrera geopolítica centrada en la IA, EEUU ya ha tomado medidas para agilizar los permisos y las regulaciones que fomenten la producción doméstica de energía, dando un impulso al uso de los combustibles fósiles, a la vez que se fomentan otras fuentes de energía, como la nuclear.
EEUU sabe que para lograr el objetivo de liderar la IA «es indispensable contar con energía barata y abundante», mientras la UE camina en el sentido contrario, centrada en la transición energética.