Íñigo de Bustos, miembro del Foro de la Sociedad Civil, ha publicado un nuevo artículo de opinión en El Debate en el que recuerda que la base de la deuda pública es permitir disfrutar a los contribuyentes hoy de bienes cuyo coste pagarán otros en el futuro.
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«El mecanismo es tan simple que resulta casi elegante. El Estado gasta hoy. El ciudadano aplaude hoy. El coste se difumina en el tiempo. Y cuando llega la hora de pagarlo, los responsables ya no están y los beneficiarios ya no recuerdan», dice De Bustos.
«La deuda pública produce un efecto político inmediato: permite aumentar el gasto sin aumentar la resistencia ciudadana. El ciudadano recibe prestaciones, infraestructuras, subsidios o rebajas fiscales sin percibir el sacrificio correspondiente. Y como la factura no llega hoy, la adhesión al Estado crece», escribe.