Íñigo de Bustos, miembro del Foro de la Sociedad Civil, ha firmado un artículo de opinión en El Debate en el que critica «la capacidad del Estado de apropiarse de una parte sustancial de la renta del ciudadano sin que éste perciba la magnitud real del sacrificio».
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De Bustos muestra el caso de una persona con un sueldo bruto de 45.000 euros, que, en realidad, es de 58.455 euros por los costes de la empresa, y al que, al final, le quedan 32.794 euros tras impuestos.
Además, «otros 5.973 euros se desvanecen en impuestos indirectos que no identifica como tales», por lo que el 54,12 % de lo que genera su trabajo termina en manos del Estado.
Según De Bustos, «el Estado ha logrado lo que constituye la esencia de la ilusión financiera: recaudar mucho, pero que parezca poco».