El desarrollo y el progreso de las admiradas sociedades nórdicas no se debe al intervencionismo estatal ni a los altos impuestos, sino a una combinación virtuosa de la libertad económica y el espíritu empresarial con antiguos rasgos culturales en torno a la ética del deber y del trabajo. Esto es lo que, desde una visión histórica, muestra este ensayo, que resalta que no es el socialismo, sino la libertad, el emprendimiento, un Estado limitado pero activo y probo, la cultura cívica, la moral y la igualdad básica de oportunidades, lo que ha permitido el progreso escandinavo.
Las incomprensibles medidas energéticas europeas
Jesús Sánchez-Quiñones, miembro del Foro de la Sociedad Civil, escribe en El Economista que la UE sigue poniendo en marcha normas medioambientales que afectan a la competitividad industrial y que provocan el encarecimiento de los combustibles.