El desarrollo y el progreso de las admiradas sociedades nórdicas no se debe al intervencionismo estatal ni a los altos impuestos, sino a una combinación virtuosa de la libertad económica y el espíritu empresarial con antiguos rasgos culturales en torno a la ética del deber y del trabajo. Esto es lo que, desde una visión histórica, muestra este ensayo, que resalta que no es el socialismo, sino la libertad, el emprendimiento, un Estado limitado pero activo y probo, la cultura cívica, la moral y la igualdad básica de oportunidades, lo que ha permitido el progreso escandinavo.
La semántica progresista se estrella con la realidad
El presidente del Foro de la Sociedad Civil, Jesús Banegas, recuerda en Vozpópuli las principales diferencias entre el liberalismo y el socialismo y afirma que «el Gobierno está tratando de inventar y comprar a cualquier precio supuestos españoles en cualquier lugar fuera de España que le puedan votar para tratar de perpetuarse indignamente en el poder».
