El liberalismo no es -o no es solamente- una opción ideológica. Es una aplicación rigurosa de la ciencia económica a los problemas sociales. No hay una economía de derechas y una economía de izquierdas. Hay una economía científicamente correcta y otra economía plagada de fantasía, de conformismos y de vacuo voluntarismo. En este contexto se desarrolla la profunda y compleja reflexión del profesor Salin en este libro y su respuesta a preguntas como las siguientes: ¿por qué hay que suprimir la legislación sobre la competencia, instaurar la libertad de inmigración, suprimir el monopolio de la Seguridad Social o recurrir a las privatizaciones para resolver los problemas ecológicos? ¿Por qué el euro no es una invención liberal? ¿Por qué la globalización es preferible a la integración regional? ¿Por qué la política de «estabilización» es una fuente de inestabilidad económica?
Las incomprensibles medidas energéticas europeas
Jesús Sánchez-Quiñones, miembro del Foro de la Sociedad Civil, escribe en El Economista que la UE sigue poniendo en marcha normas medioambientales que afectan a la competitividad industrial y que provocan el encarecimiento de los combustibles.