Sócrates concibió la filosofía no como una actividad académica, sino humana. Un líder filosófico tenía que ser mucho más que un pensador. Tenía que ser una buena persona para que la cuestión de la virtud no fuese una idea abstracta, sino un asunto práctico. Quienes la practicaban tenían que poseer el coraje para sacrificar todo, incluida la propia vida, para perseguir la excelencia de la mente. Esto es lo que Sócrates hizo, y ésta es la razón por la que le honramos y saludamos como la filosofía personificada.
La semántica progresista se estrella con la realidad
El presidente del Foro de la Sociedad Civil, Jesús Banegas, recuerda en Vozpópuli las principales diferencias entre el liberalismo y el socialismo y afirma que «el Gobierno está tratando de inventar y comprar a cualquier precio supuestos españoles en cualquier lugar fuera de España que le puedan votar para tratar de perpetuarse indignamente en el poder».
