Sócrates concibió la filosofía no como una actividad académica, sino humana. Un líder filosófico tenía que ser mucho más que un pensador. Tenía que ser una buena persona para que la cuestión de la virtud no fuese una idea abstracta, sino un asunto práctico. Quienes la practicaban tenían que poseer el coraje para sacrificar todo, incluida la propia vida, para perseguir la excelencia de la mente. Esto es lo que Sócrates hizo, y ésta es la razón por la que le honramos y saludamos como la filosofía personificada.
Las incomprensibles medidas energéticas europeas
Jesús Sánchez-Quiñones, miembro del Foro de la Sociedad Civil, escribe en El Economista que la UE sigue poniendo en marcha normas medioambientales que afectan a la competitividad industrial y que provocan el encarecimiento de los combustibles.