Jesús Sánchez-Quiñones escribe en El Economista que que los mercados financieros pueden «poner freno a los excesos de un determinado gobierno que provoque una percepción de insostenibilidad de su deuda pública».
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«Cuando los inversores dejan de financiar la deuda de un determinado país, o le exigen un tipo de interés sensiblemente superior al pagado hasta entonces, a los gobiernos no les queda más remedio que cambiar el rumbo de sus políticas», explica Sánchez-Quiñones, miembro del Foro de la Sociedad Civil.