Hemos escrito que hoy es preferible un Pacto de Gobierno más que un Pacto de Estado. Naturalmente esto se aplica al Gobierno Central, pero muy especialmente al Autonómico, que es quien gestiona la sanidad.
El gobierno central aplica de acuerdo con unos parámetros como la población, el envejecimiento, la dispersión o la insularidad unas cantidades destinadas a gastos en sanidad que transfiere a las Comunidades Autónomas, pero estas son las que distribuyen los presupuestos regionales entre los diferentes departamentos. Y aquí se produce una discordante anomalía. La asignación que se dedica a la sanidad no está en correspondencia con las cantidades supuestamente asignadas a la entidad autonómica para dicho concepto.