El liberalismo no es -o no es solamente- una opción ideológica. Es una aplicación rigurosa de la ciencia económica a los problemas sociales. No hay una economía de derechas y una economía de izquierdas. Hay una economía científicamente correcta y otra economía plagada de fantasía, de conformismos y de vacuo voluntarismo. En este contexto se desarrolla la profunda y compleja reflexión del profesor Salin en este libro y su respuesta a preguntas como las siguientes: ¿por qué hay que suprimir la legislación sobre la competencia, instaurar la libertad de inmigración, suprimir el monopolio de la Seguridad Social o recurrir a las privatizaciones para resolver los problemas ecológicos? ¿Por qué el euro no es una invención liberal? ¿Por qué la globalización es preferible a la integración regional? ¿Por qué la política de «estabilización» es una fuente de inestabilidad económica?
La semántica progresista se estrella con la realidad
El presidente del Foro de la Sociedad Civil, Jesús Banegas, recuerda en Vozpópuli las principales diferencias entre el liberalismo y el socialismo y afirma que «el Gobierno está tratando de inventar y comprar a cualquier precio supuestos españoles en cualquier lugar fuera de España que le puedan votar para tratar de perpetuarse indignamente en el poder».
