Enrique Fojón, miembro del Foro de la Sociedad Civil y analista del Centro de Seguridad Internacional de la Universidad Francisco de Vitoria, ha publicado un artículo en The Objective en el que desentraña la última Conferencia de Seguridad de Múnich, que reunió a jefes de Estado y a dignatarios de primer nivel entre el 16 y el 18 de febrero, y asegura que, en materia de defensa, la actuación de muchos gobiernos no se está orientando a los beneficios resultantes de la cooperación global o regional, sino que se están ocupando de sus propios intereses domésticos debido a la percepción de un cambio de orden geopolítico.
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En el informe final de la Conferencia de Seguridad se destaca que «el mundo ha entrado en una nueva era, marcada por una mentalidad de suma cero, en la que las potencias buscan ventajas relativas a través del proteccionismo, el interés propio y el rechazo de la cooperación mutuamente beneficiosa».
Según Fojón, «se emplea la dinámica de perder-perder, que se evidencia en que cada vez más gobiernos priorizan los beneficios relativos, o propios, en lugar de participar en una cooperación de suma positiva para los socios e invertir en un orden internacional normativo que, a pesar de sus evidentes defectos, pueda posibilitar un beneficio para todos».
El informe resalta que las tensiones geopolíticas están transformando la globalización y que los flujos de capital y comercio se están fragmentando, con significativos costes para los países con menos recursos.
Fojón considera que «las diferentes culturas estratégicas –es decir, las opiniones sobre el propósito mismo de las fuerzas armadas, los procesos de planificación de la defensa o los programas de exportación de armas– también han exacerbado las percepciones divergentes de amenazas en todo el continente, lo que dificulta aún más la planificación y la acción combinada conjunta».