Las recientes elecciones autonómicas en Cataluña han puesto de relieve, una vez más, la propensión de muchos ciudadanos, y de no pocos comunicadores, a confundir las manifestaciones en las calles con los deseos del pueblo español. Esta confusión respecto a lo que es la democracia se puede ampliar a muchas otras «malas prácticas» a las que nos hemos ido acostumbrando desde los comienzos de la democracia española en 1976. Pretender que las manifestaciones, por muy multitudinarias que sean, son una alternativa a las urnas, es una falacia no solo antidemocrática, sino que nos llevaría a justificar el ascenso al poder de Hitler y la marcha sobre Roma de Mussolini, por no hablar de las manifestaciones, también multitudinarias, en la Plaza de Oriente. España es uno de los pocos países, por otra parte, en los que se puede ver después de cada manifestación un gran debate protagonizado por portavoces de los convocantes y de los organismos gubernamentales de turno sobre el número de los manifestantes, como si de ello dependiera la aceptación de una representatividad que pondría en cuestión la de los legítimos representantes parlamentarios.
Actualidad
Poíticos y contables (Juan A. Sagardoy)
He tenido ocasión de leer unas reflexiones sobre nuestra situación de un agudo economista, Fernández-Villaverde, y un gran jurista como es Gaspar Ariño; uno daba una visión económica de nuestra situación, y otro, jurídico-política de la misma. En ambos casos, el diagnóstico es bastante pesimista, aunque es de agradecer que ambos dan soluciones posibles a nuestros problemas. Fernández-Villaverde, en su intervención con antiguos alumnos de Icade (y por tanto en un contexto ajustado al acto), y Ariño, en su reciente libro “Regenerar la Democracia, reconstruir el Estado”, que han editado Unión Editorial y el Foro de la Sociedad civil.
Europa contra los desahucios (José Luis Ruiz Navarro)
El Tratado de la Unión atribuye a los órganos jurisdiccionales de los 27 Estados miembros la facultad de dirigirse al Tribunal de Justicia cuando, teniendo que aplicar una norma europea en el asunto que están juzgando, consideren que existen dudas sobre su validez o interpretación. Es lo que se conoce como procedimiento de decisión prejudicial.
El juez nacional pregunta al Tribunal Europeo si es de aplicación al caso una norma europea o cómo debe interpretarse la misma. El Tribunal contesta a su pregunta y con la respuesta, que tiene fuerza de cosa juzgada, el juez dicta su sentencia. El magistrado, titular del Juzgado de lo Mercantil número 3 de Barcelona, señor Fernández Seijo, planteó al Tribunal la cuestión de si el sistema de ejecución hipotecaria previsto en la Ley de Enjuiciamiento Civil española restringe la protección contra las cláusulas abusivas en los contratos prevista en el ordenamiento jurídico europeo.
España va mal (Leopoldo Gonzalo)
Me cuenta un colega de Sevilla que en cierta ocasión preguntaron a Italo Calvino su opinión acerca del régimen de Franco y que éste, entre otras apreciaciones, lo caracterizó como un largo paréntesis en el proceso de descomposición de España. Se me ocurre relacionar la opinión del escritor italiano –italo-cubano, para ser más preciso- con la exhortación formulada por Unamuno en un artículo publicado muchos años antes, en 1917, en El Gráfico, de Nueva York. Dice así el gran vizcaíno, en su contundente y exaltada prosa: “Porque hay que estar bregando a diario para que la España geográfica, terrenal, económica, no sea sino el cuerpo de la otra, de la España histórica o celestial”. Triste sino el de esta vieja nación que se ve condenada a reconsiderar su propia existencia –o subsistencia-, cada generación, salvo algún paréntesis, por lo visto. No se inquiete el lector, no voy a calentarle la cabeza con disquisiciones metafísicas. Aunque, para desazón de algunos y consuelo de otros, dudando acerca del ser ocurre como con las meigas, que haberlo haylo.
La historia interminable de los ERE (José A. Yturriaga)
Al menos un par de veces al año suelo regresar a la casa paterna en Sevilla para –como Anteo- recuperar energías en contacto con la madre tierra, y disfrutar de la compañía de mi hermana y de los buenos amigos de los lejanos tiempos de la Universidad. Nada más cruzar Despeñaperros, me topo con la “sombra de Rebeca” de los falsos Expedientes de Regulación de Empleo, que me recuerdan La historia interminable de Michael Ende. En el anterior viaje, el fantasma de los ERE parecía haberse evaporado, coincidiendo con la ausencia por enfermedad de la juez instructora del caso, pero –tras seis meses de baja- Mercedes Alaya ha vuelto plena de ánimo y con las pilas recargadas y ha retomado el proceso. Como en el caso de las comedias de Lope de Vega, en 24 horas -el tiempo que dedicó a interrogar ininterrumpidamente en su despacho a 22 sospechosos de la ‘Operación Heracles’, para evitar que se excediera el breve y perentorio plazo previsto por la ley procesal para la detención preventiva-, varios de ellos pasaron de las Musas, no al teatro, sino a la trena. Con esto, son ya 68 los imputados en el caso y 7 los encarcelados, y el fantasma ha reaparecido.
Conferencia de Joaquín Nebreda en el Ateneo de Madrid
El miembro del Foro Joaquín Nebreda, dictó una Conferencia en el Ateneo de Madrid el pasado lunes 12 de noviembre glosando la personalidad de D. José Canalejas y su visión sobre el liberalismo español. Esta Conferencia coincide con el centenario de su muerte. Accede al texto íntegro de la Conferencia
Alemania sobre todo (José Antonio Yturriaga)
Tras las II Guerra Mundial, Alemania quedó derrotada, ocupada y maltrecha física y moralmente. Su economía se hundió y el marco se devaluó hasta límites insospechados. Los alemanes aún no han superado del todo este trauma y siguen obsesionados por el control de la inflación y del excesivo gasto público.
¿Una Alemania europea o una Europa alemana?
Con la ayuda inicial de Estados Unidos y el ulterior apoyo de Francia y Gran Bretaña, Alemania inició su recuperación política y económica en medio de un clima de desconfianza. El Pacto de Bruselas de 1948 -que dio lugar a la UEO- se firmó para impedir un posible rearme germano. La OTAN se estableció un año más tarde para -en frase atribuida a Churchill- “mantener a los americanos dentro, a los rusos fuera y a los alemanes abajo”. Igual ocurrió en el plano económico con la creación en 1951 de la CECA, cuyo objetivo era controlar el carbón y el acero, los productos básicos de la industria bélica. No obstante, con visión de futuro, los padres de Europa –los Monnet, Spaak, Schumann y Adenauer- superaron este temor y sentaron las bases de la cooperación e integración europeas, con la constitución en 1957 de la Comunidad Económica Europea.
Modos y momentos (Juan Antonio Sagardoy)
Juan Antonio Sagardoy, Vicepresidente del Foro de La Sociedad Civil escribe un interesante artículo para Expansión en el que analiza el contexto de la pasada huelga general. El Catedrático de Derecho del Trabajo analiza esta cuestión desde la perspectiva de una necesaria reforma del modelo sindical. Acceder al artículo completo aquí
La soledad del ministro (Manuel J. Lagares)
Hace ya bastantes años, cuando cursaba mis estudios de Economía, me impresionó mucho una de las clases del profesor Fuentes Quintana. En ella explicó las características de los Presupuestos en un régimen democrático, su significación y valor como compromiso público respecto a la política económica y los principios que debían dirigir su formación, aprobación, ejecución y control. Pero lo que auténticamente me impresionó fue cómo mi maestro resaltó la soledad de todo ministro de Hacienda que se decidiese por el equilibrio entre gastos e ingresos, es decir, que aplicase la conocida receta del «santo temor al déficit» del ministro D. José de Echegaray. Se encontraría solo a la hora de preparar un Presupuesto riguroso, pues sus colegas de Gobierno, su partido y sus posibles aliados parlamentarios se mostrarían reticentes con las limitaciones de gasto que supondría tal equilibrio. La oposición pediría más gastos públicos para atender a su electorado y los analistas considerarían poco verosímiles sus predicciones sobre la situación económica cuando no coincidiesen con las que ya ellos hubieran formulado. Incluso podrían aparecer revueltas populares contra los Presupuestos.
¿Asimetría constitucional o lealtad institucional? (José A. Yturriaga)
En mi última columna destacaba el creciente movimiento de opinión favorable a una reforma de la Constitución de 1978 para modificar el régimen autonómico en ella previsto.
Seudo-federalismo del Estado de las Autonomías
Según Luis López Guerra, el Título VIII de la Carta Magna no dibuja un mapa preciso sobre la configuración de las CCAA o la atribución de competencias a las mismas. Se limita a establecer un marco jurídico que se ha visto completado por las fórmulas de organización diseñadas por los Estatutos de Autonomía, las leyes orgánicas estatales y la jurisprudencia del TC. Se ha ido creando así un “acervo autonómico”, que ha llevado a la ampliación del techo competencial a los niveles máximos permitidos y que ha adquiridostatus cuasi constitucional. El modelo territorial presenta un carácter abierto, pues el Estado ha renunciado en la práctica al procedimiento de “armonización” y ha recurrido generosamente al artículo 150-2, que permite transferir a las CCAA “facultades correspondientes a materias de titularidad estatal que, por su propia naturaleza, sean susceptibles de transferencia o delegación”.
