Fernando Eguidazu: “La UE vive su momento más difícil”

Fernando Eguidazu, exsecretario de Estado para la Unión Europea, aseguró ante la Sesión Plenaria del Foro de la Sociedad Civil celebrada el pasado 8 de febrero que el mayor peligro para el futuro comunitario no radica en amenazas externas, sino en posibles disensiones en su seno.

Eguidazu reconoció que “la UE vive su momento más difícil”. Las causas de este panorama son “la desafección popular, que por primera vez haya gobiernos nacionales que estén criticando abiertamente el funcionamiento de la UE y que hayan aparecido partidos euroescépticos con serias posibilidades de gobernar”.

Para el exsecretario de Estado para la UE, el principal problema para el futuro comunitario “no es ni lo que haga Trump ni China, sino lo que hagamos los europeos dentro de la UE”.

Además, cree que “hay una creciente antipatía hacia Bruselas entre la gente, porque se considera que no tiene en cuenta a los ciudadanos y que aplica un rodillo”. Según Eguidazu, “esto ha sido irresponsablemente alimentado por muchos gobiernos”.

Por todo ello, el exsecretario de Estado considera que “hay que aparcar la cuestión del futuro de la UE y centrarse en intentar que los ciudadanos vuelvan a recuperar el afecto, percibiendo de que nos estamos ocupando de sus problemas”.

Migración, terrorismo y empleo son las áreas en las que Eguidazu cree que hay que concentrar el esfuerzo, abordando al mismo tiempo la democratización de las instituciones y el refuerzo de los mecanismos de rendición de cuentas de las instituciones comunitarias.

Eguidazu piensa que la UE requiere de una mayor integración para afrontar asuntos tales como el terrorismo, la defensa y la inmigración.

En su intervención, también se refirió a la salida del Reino Unido de la UE. Para Eguidazu, “el Brexit no es consecuencia del fracaso de Europa”, sino de que a los británicos nunca les gustó la integración europea.

“Los británicos no firmaron el Tratado de Roma porque lo que querían era una zona de libre cambio. Nunca han estado cómodos en Europa. No les ha gustado la integración. Nunca han querido estar. Se van, no por lo malo de Europa, sino por lo bueno. Se van porque no aceptan la libertad de circulación ni la reglamentación comunitaria”, explicó Eguidazu.