TRIBUNA DE LA SOCIEDAD CIVIL DE ESPAÑA

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¿Son seguras las centrales nucleares? (María Teresa Estevan Bolea)

Desde el 11 de marzo, los medios de comunicación vienen ocupándose continuamente de la situación de los seis reactores existentes en las Centrales Nucleares japonesas de Fukushima. Ese día se produjo el terremoto y maremoto que asoló un tercio del territorio japonés y con gran incidencia en la zona costera nororiental de Japón.

En primer lugar, quiero poner de manifiesto mi solidaridad con el admirable pueblo japonés que, con su comportamiento en las circunstancias más adversas que pueda sufrir un ser humano, se han comportado ejemplarmente. ¡Qué alta tienen la inteligencia emocional!.

El terremoto tuvo una magnitud 9 en la escala de Richter y el epicentro se situó en el mar, a poca profundidad y cercano a las costas nororientales de Japón. Al terremoto siguió un tsunami todavía más terrorífico, que fue el verdadero causante de los inmensos deterioros sufridos y no solo en las Centrales Nucleares, sino en un tercio del territorio japonés, arrasando tierras, carreteras, puertos, buques, casas, líneas eléctricas, ferrocarriles, vehículos y también las Centrales nucleares de Fukushima Daini y Fukushima Daiichi. Se incendiaron dos Refinerías de petróleo y muchos automóviles. Para completar el inmenso destrozo, han sufrido una ola de frío importante.

A pesar del gran terremoto, se mantuvieron en pie muchos edificios, líneas eléctricas, infraestructuras, puertos y desde luego las Centrales Nucleares. El verdadero problema fue el maremoto, con olas de 10 metros, que arrasaron todo lo que encontraron a su paso. Actualmente hay más de 8.000 muertos y más de 10.000 desaparecidos.

Como es bien conocido en esa zona hay dos Centrales Nucleares con 6 Grupos, cuyos reactores han quedado seriamente dañados, no por el terremoto, pero sí por el tsunami.

¿Cómo funciona una Central Nuclear? Una Central eléctrica es una planta industrial, que emplea una fuente de energía primaria – agua, vapor, gas o viento – para hacer girar los álabes de una turbina cuyo eje, está conectado con el eje del rotor de un alternador. El giro de la turbina hace girar una gran bobina – el rotor – en el interior de un campo magnético – el estator – situado en el alternador de la Planta, generando así electricidad. En las Centrales Nucleares la energía primaria es el Uranio 235, que es un isótopo radiactivo del Uranio 238, que es el uranio natural. El Uranio 235 es el combustible nuclear que se coloca en la vasija del reactor y allí se producen las reacciones de fisión – la rotura o partición – de los átomos de uranio al impactar sobre ellos un neutrón. Ello provoca la liberación de una gran cantidad de energía, la cual vaporiza el fluido – agua – que circula por una serie de tubos o directamente para accionar el grupo turbo-alternador, produciendo electricidad.

Las Centrales Nucleares necesitan energía eléctrica y agua. El agua opera como refrigerante –extrayendo el calor generado en el núcleo por las reacciones de fisión de los átomos – y moderando – reduciendo – la velocidad de los neutrones para que se mantengan las reacciones de fisión. La energía eléctrica es necesaria porque hay numerosos circuitos y sistemas con bombas, válvulas, cambiadores de calor, instrumentación y otros servicios eléctricos y electrónicos.

El problema de la C.N. de Fukushima se ha debido precisamente a la falta de electricidad por los efectos de tsunami sobre las líneas eléctricas del suministro exterior y por el deterioro del depósito y tuberías que alimentan de gasóleo a los generadores diesel, que constituyen la alimentación eléctrica interior y que también fueron dañados por el agua. Para la seguridad nuclear es esencial mantener en cualquier circunstancia la refrigeración del núcleo para extraer el calor generado por el combustible. En operación normal, el calor del núcleo se extrae mediante el circuito principal. En caso de parada del reactor, se sigue generando calor aunque se haya detenido el proceso de fisión, por el calor residual de los productos de fisión. Este calor se evacua mediante un circuito especial – sistema de refrigeración – que opera con bombas y cambiadores de calor.

A partir de aquí, el proceso sucedido en Fukushima es bien conocido.

Hay que tener en cuenta que la situación sigue evolucionando continuamente, por lo que no se dan datos. Afortunadamente ahora no empeora sino que paulatinamente se van controlando los 6 reactores y sus piscinas de enfriamiento y almacenamiento temporal del combustible usado. Hay que recordar también que en el momento del terremoto había 3 reactores en operación, 2 parados por recarga de combustible y 1 parado. En ese momento automáticamente pararon todas las Centrales Nucleares en operación.

Al alcanzar el tsunami la zona terrestre se perdió toda la alimentación eléctrica exterior. En ese momento arrancaron los generadores diesel, pero al cabo de una hora estos generadores diesel dejaron de funcionar por falta de gasóleo ya que el tsunami dañó también el depósito de gasóleo y las tuberías que alimentaban a los diesel.

Entre los días 11 y 20 de Marzo, de forma ejemplar, los responsables y técnicos de las Centrales Fukushima Daiichi y Fukushima Daini trabajaron intensamente, llevando a cabo numerosas actividades – las que estaban a su alcance – para controlar las altas temperaturas de los núcleos y vasijas de los reactores, así como en las piscinas de almacenamiento del combustible usado, que iban perdiendo agua al vaporizarse la existente y no poderse reponer.

Al fallar la alimentación eléctrica y no poderse refrigerar el núcleo y las piscinas, se fueron alcanzando temperaturas muy altas, hasta 1.200º C. A dicha temperatura es fácil la disociación de la molécula de agua, absorbiendo el circonio de las vainas del combustible el oxígeno y quedando libre el hidrógeno. El calor convirtió rápidamente en vapor el agua existente y ello obligó a efectuar algunos venteos para despresurizar la contención primaria y evitar así presiones excesivas, saliendo al exterior radiactividad. L acumulación de hidrógeno provocó varias explosiones que ocasionaron la rotura de partes de los edificios de contención, que también produjeron salidas de radiactividad al exterior.

A lo largo de los días se tomaron medidas para refrigerar con a gua borada las unidades y para disponer de electricidad. De este modo se ha ido controlando la situación y los mayores riesgos.

El accidente ha sido gravísimo, con fusión de parte de los núcleos y problemas en las piscinas del combustible usado. De momento se ha calificado el accidente con un 5 de la escala INES, que significa accidente con consecuencias de mayor alcance. Se tomaron medidas preventivas para proteger a la población. Se han evacuado 500.000 persona que habitaban en un radio de 30 km. alrededor de las Centrales. La situación radiológica ha ido cambiando continuamente, como es natural. La mayor parte de la radiactividad se ha dispersado en el mar. En las Centrales han quedado afectados 45 trabajadores.

Respondiendo al título de estos comentarios, quiero recordar que nada en la vida humana es 100 % seguro y que la prueba de que las Centrales Nucleares son seguras nos la da Japón, con sus Centrales de Fukushima y su titánica labor para controlar las potentes fuerzas de la Naturaleza.

Como siempre, habrá que esperar a que estos reactores lleguen a parada fría, analizar todo lo sucedido, estudiar las lecciones aprendidas y actuar en consecuencia, pero con prudencia, rigor y racionalidad.

La verdadera dimensión del accidente nos la ha dado el pueblo japonés. El mayor problema no han sido las Centrales Nucleares sino los 8.000 muertos, los 10.000 desaparecidos, el frío, la falta de electricidad, agua y alimentos, la pérdida de sus casa y de todo lo que tenían cientos de miles de japoneses.

Tengo para mí, que la primera lección que tenemos que aprender es evitar en un futuro, la demagogia, la falta de dignidad de algunos políticos y la frivolidad y falta de rigor en gran parte de los medios de comunicación en el tratamiento de esta tristísima situación que vive el pueblo japonés y sobre todo, creo que debemos pedir disculpas a los japoneses por todo ello.

María-Teresa Estevan Bolea es Ex – Presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (Publicado en Libertad Digital)

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