Escribo este comentario, a petición de Alfa y Omega, cuando aún está viva la concentración convocada en la Puerta del Sol que se ha ido extendiendo a otras plazas simbólicas de distintas ciudades de nuestro país.
No quiero entrar en elucubraciones sobre el origen de estas manifestaciones o si tal o cual fuerza política pudiera estar solapadamente respaldándolas. No deseo tampoco aventurarme a afirmar si tuvieron en su origen un carácter espontáneo o inducido, o si se trata de asambleas puras e ingenuas o encierran intereses ocultos que todavía no se han puesto efectivamente de manifiesto. Sí es menester destacar que la primera reacción de la mayoría de los ciudadanos al conocerse la noticia fue de una general simpatía pero que conforme transcurrían las horas y se daban a conocer distintas declaraciones y manifiestos por parte de los organizadores, la simpatía empezaba a desvanecerse para llegar a configurar un clima de mayor escepticismo sobre la viabilidad de muchas de sus propuestas.