TRIBUNA DE LA SOCIEDAD CIVIL DE ESPAÑA

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Frente a los chamanes del caos

En los últimos años ha estado de moda la investigación académica de la siguiente pregunta: ¿por qué Occidente es rico?, frente al consumado hecho histórico de que el resto del mundo sea pobre, con las consabidas excepciones de Japón, Corea, Singapur, etc., que se han hecho ricos imitando justamente las buenas prácticas occidentales. La respuesta a la pregunta es unánime: Occidente es rico gracias a su cultura y a sus instituciones sociales y políticas.

¿Y qué es Occidente? Ni más ni menos que el conjunto de naciones del planeta Tierra que han estado culturalmente vinculadas por la filosofía griega, el derecho romano, la religión cristiana que compatibiliza la fe con la razón, y la democracia liberal. ¿Y por qué sólo en el mundo cristiano floreció la libertad, la ciencia, la democracia y la riqueza?

Para el historiador Rodney Stark, la palabra libertad es difícil encontrarla en idiomas no europeos. Pero la clave de Occidente reside en la distinción cristiana del poder político y la autoridad religiosa, así como en la creación del individualismo y la separación de la razón y la fe que dio lugar a la ciencia.

La sociedad abierta occidental se ha enfrentado y vencido a enemigos muy poderosos de carácter totalitario, como tan bien ilustrara Karl Popper en su obra ‘La sociedad abierta y sus enemigos’. Pero los enemigos de nuestra cultura occidental, amigos de un pensamiento único de naturaleza mágica y, por tanto, ajeno a la realidad y a la razón, están propagando con éxito, al menos en España, el fracaso del capitalismo, es decir de la cultura occidental, para ofrecer un curioso e inaudito nuevo paraíso totalitario ejemplarizado en Venezuela, Irán, Bolivia, Cuba y Corea del Norte.

Llama la atención que tal pensamiento mágico, consistente en cuestionar el sistema constitucional y ofrecer regalías sociales de imposible financiación para deshacer nuestros mejores logros políticos, sociales y económicos con la finalidad de asemejarnos a los citados países, se haya adueñado del voto de millones de españoles.

Para los nuevos populistas, no se trata tanto de plantear políticas utópicas bienintencionadas que puedan generar crisis económicas al uso, como establecer derechos –que llaman, absurdamente, constitucionales– que, no pudiendo ser realizados, terminan generando frustración social y, por tanto, caldo de cultivo para los chamanes del caos que están resucitando el famoso lema del mayo francés de 1968: “seamos realistas pidiendo lo imposible”.

¿Qué ha podido pasar para que casi un tercio de votantes españoles esté alineado con el “hemos venido a derribar el sistema, no a gestionarlo” –declaración reciente del concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, Carlos Sánchez Mato–, cuando resulta evidente que fuera del sistema occidental la libertad, la igualdad de oportunidades y la prosperidad económica y social no existen?

Desde luego que la corrupción política y la crisis económica han creado las bases de cultivo a los nuevos predicadores comunistas, que, tirando del repertorio de Lenin y Gramsci, andan haciendo fortuna mediática gracias a los inmundos platós de la TV capitalista que tanto denigran y cuyos propietarios serían los primeros en sufrir las consecuencias –como en Venezuela– del acceso al poder de los populistas.

Pero la democracia y la libertad de prensa, que critican los populistas, han permitido saber de la corrupción que está siendo perseguida y con toda seguridad aminorada, porque la democracia liberal posibilita la autocrítica y, por tanto, la regeneración ética y moral de la política, en tanto que sistema abierto a la crítica frente al totalitarismo populista cerrado a cualquier cambio.

Los partidos no estrictamente populistas –todos lo son en cierto grado– deberían, por su propio bien y el de la nación, hacer un frente común frente a los nuevos chamanes* en dos ámbitos complementarios: cortando por lo sano cualquier práctica, componenda y relación con la corrupción y evangelizando contra el chamanismo y sus gravísimas consecuencias.

Frente al cordón sanitario contra el PP, es decir, contra siete millones de españoles, que ha decretado el PSOE, es necesario formar otro de la gran mayoría de españoles en contra de quienes quieren hacer borrón y cuenta nueva de nuestros mejores logros y han venido –según confiesan abiertamente– a “destruir el sistema”, es decir, ni más ni menos que nuestra civilización occidental.

 

* El chamán es un individuo al que se le atribuye la capacidad de modificar la realidad o la percepción colectiva de ésta, de manera que no responden a una lógica causal. En algunas culturas se cree también que el chamán puede indicar en qué lugar se encuentra la caza e incluso alterar los factores climáticos.

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