Nuevo informe del European Council on Foreign Relations

Como parte del proyecto “Reinvention of Europe” ECFR está publicando una serie de documentos con los debates nacionales en los estados miembros sobre la crisis y el futuro de la dirección europea. El tercero de esta serie versa sobre Italia (el primero fue de Polonia y el segundo sobre República Checa) y está escrito por Marco De Andreis, Director de Estudios Económicos y Fiscales de la Agencia Italiana de Aduanas, y Silvia Francescon, Directora de la Oficina de ECFR en Roma. Os hacemos llegar un breve resumen en español, el artículo completo (en inglés) está disponible pinchando aquí.


Italia, un país en suspensión de pagos
En noviembre de 2011 Mario Monti asumió la dirección de un gobierno tecnocrático que pudiera instalar en Roma un ejecutivo capaz de restaurar la credibilidad de Italia y poner en marcha una serie de reformas estructurales. Una vez en el gobierno, Monti debió enfrentarse a los desafíos inmediatos que le planteó la crisis de deuda soberana. Pese a sus éxitos, el gobierno tecnocrático de Monti es una solución temporal para Italia y su gran desafío es hacer sostenible sus logros en un país que tiene que tomar decisiones cuyas consecuencias pueden ser muy duras para un estado que viene evitando desde hace años tanto la reforma de su sistema político como un debate serio sobre cuál puede ser el papel de Italia en Europa.
La imposición de un gobierno tecnocrático no es algo nuevo para Italia. Antes que él, Carlo Ciampi (1993-4) y Lamberto Dini (1995-6) tuvieron un objetivo similar: evitar la quiebra del país y anclarlo en la Unión Económica y Monetaria. Ciampi y Dini consiguieron sus objetivos pero fracasaron en hacer sostenibles sus logros. ¿Podrá Monti conseguirlo?
Otra vez en bancarrota


Italia es uno de los países fundadores de la Comisión Europea. Su espectacular crecimiento económico tras la Segunda Guerra Mundial se debe al proceso de integración europea. En términos políticos, Italia tuvo al Partido Comunista más fuerte en el mundo occidental que, tras el colapso de la URSS, tuvo un gran efecto en el fin del consenso político: la mayoría de los partidos políticos que existían desaparecieron en la mitad de década de los 90 y el sistema electoral y constitucional han cambiado. La agitación política era aceptada por el éxito económico pero cuando las “tormentas” llegaban el sistema político entraba en crisis.