Las celebraciones del carnaval en la antesala de la cuaresma se extienden por todo el país y, al parecer, desgraciadamente han llegado a afectar a las actitudes y conductas de nuestros políticos, en momentos en los que toda la nación requiere actitudes serias que permitan continuar una recuperación, a duras penas iniciada, y en un ambiente internacional muy poco tranquilizador que amenaza seriamente con otra profunda crisis económica.