Cuando yo era estudiante universitario, hace ya desgraciadamente muchos años, había un servicio militar obligatorio que, en el caso especial de los estudiantes universitarios, podía realizarse dedicando dos veranos a la estancia interno en un campamento militar y, una vez terminada la carrera, seis meses de prácticas, ya como alférez o sargento en el destino que a cada uno le correspondiera según su antigüedad en el rango, su universidad de procedencia y los puestos disponibles.