No es casual que las mayores corporaciones empresariales tengan su origen en los grandes espacios económicos del mundo. Las ventajas de contar con un mercado homogéneo de gran tamaño les permiten crecer a través de la innovación para después exportar desde posiciones de dominio de mercado. ¿Por qué apenas anidan en Europa las grandes compañías innovadoras? La respuesta es muy sencilla: porque el mercado interior europeo, siendo formalmente único, en realidad está fragmentado por intereses absurdos de muchos países, por lo que no alcanza en homogeneidad un tamaño suficiente.