Ignacio Camuñas, Presidente del Foro de la Sociedad Civil, escribe una tribuna en ABC en la que argumenta por qué, a su juicio, el Estado de las Autonomías no ha funcionado como es debido. Camuñas afirma que el actual modelo ha creado más problemas que los que tendría que resolver, y ha acabado siendo rechazado por los que debieran ser sus principales defensores.
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El Foro de la Sociedad Civil presenta su Documento nº 6: Ideas para una renovada política exterior española
El Foro de la Sociedad Civil presentó en la Asociación de la Prensa de Madrid su Documento nº 6 titulado “Ideas para una renovada política exterior española” del que es autor el embajador José Antonio Yturriaga. El Documento ha sido elaborado en el seno de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa que, en su día, se constituyó en nuestra Asociación.
Gaspar Ariño, Vicepresidente del Foro de la Sociedad Civil, presenta el libro “Regenerar la Democracia, Reconstruir el Estado”
El Foro de la Sociedad Civil ha celebrado Sesión Plenaria para presentar en un acto público el libro REGENERAR la DEMOCRACIA, RECONSTRUIR el ESTADO cuyo autor es el Profesor Gaspar Ariño, Vicepresidente del Foro de la Sociedad Civil.
Las tasas judiciales (Benigno Varela)
El intenso debate suscitado con la promulgación de la reciente Ley 10/2012, de 20 de noviembre, reguladora de la tasa judicial, requiere un proceso de serena reflexión que permita valorar los aspectos positivos y negativos de la reforma normativa en cuestión para poder advertir con objetividad las ventajas e inconvenientes que puede reportar.
El Foro de la Sociedad Civil prepara su Documento número 6: Ideas para una renovada política exterior española.
El autor del Documento es el Embajador de España D. José Antonio de Yturriaga. El Documento ha sido estudiado y debatido en el seno de la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa del Foro de la Sociedad Civil.
Aritmética elemental y gobierno equitativo (Leopoldo Gonzalo)
Desde el Papyrus Rhind o Libro de Cálculo del egipcio Ahmés (2000 a. C., nada menos), se conocen algunas sencillas operaciones aritméticas que, por lo visto, ignoran ciertos políticos de hogaño. Y desde Pitágoras, por lo menos, no hay escusa para semejante ignorancia. Suma, resta, multiplicación y división –las famosas cuatro reglas, vamos- son operaciones elementales quedebe saber aplicar todo ciudadano, y de las que quienes se dedican a la política sólo parecen dominar dos: las de restar y dividir. Saben éstos, por ejemplo, dar múltiples soluciones a problemas como los siguientes: “Si el PIB nominal de España asciende a un billón y pico de euros, ¿Cuántos cientos de miles de millones de euros podemos restar o sustraer del mismo, vía tributos y deuda pública, para gastarlo en lo que nos plazca?”; o este otro: “Si recibimos un país en paz de más de medio millón de km2 y másde cuatro decenas de millones de habitantes, ¿en cuántas circunscripciones autonómicas podemos dividirlo para enfrentarlas entre sí y lograr la máxima ineficiencia y descoordinación económica posibles?». Pero de lo de sumar y multiplicar, nuestros políticos no parecen saber nada; como no sea en lo relativo a los gastos y a los parados. En eso sí saben hacerlo, y lo hacen a conciencia. Otra de las elementales operaciones que desconocen nuestros rectores de la cosa pública (¡ay! venerable Enciclopedia Álvarez) es la de reparto proporcional, directo e inverso, tan útil para resolver sencillos problemas de justicia distributiva. Pero enseguida volvemos a esto de la aritmética.
El Secretario de Estado para la Unión Europeo, Iñigo Méndez de Vigo, en el Foro de la Sociedad Civil
El Foro de la Sociedad Civil ha recibido en Sesión Plenaria al Secretario de Estado para la Unión Europeo D. Iñigo Méndez de Vigo. El invitado realizó una brillante conferencia bajo el título: ¿Quo Vadis Europa?, España en la encrucijada.
El reto de las pensiones (Manuel J. Lagares)
La polémica sobre la no actualización de las pensiones con la inflación ha ido arreciando hasta provocar un duro enfrentamiento de todas las fuerzas políticas con el Gobierno a excepción del Partido Popular.
El Gobierno frente a la Política (Federico Ysart)
La situación requiere política grande, con mayúsculas. Precisamente su carencia es una de las fuentes de la desesperanza que mina el espíritu colectivo. Poco hay más desolador para el observador de la cosa pública que sufrir el intercambio de improperios, no de criterios, con que consumen su tiempo muchos responsables partidarios. La situación no amerita la torpe dialéctica que el común contempla con creciente asombro; polémicas más propias de tugurio de juegos de envite que de instituciones sufragadas entre todos para depurar soluciones y dirimir conflictos.
La sociedad española está sometida a demasiadas incertidumbres sin recibir a cambio los puntos de apoyo indispensables para cimentar algunas seguridades. Suele ocurrir en tiempos de crisis, y en ellos estamos. Incertidumbres sobre la propia subsistencia, personal y familiar, de muchos; demasiados como para no afectar al conjunto de la ciudadanía. Incertidumbres sobre la capacidad del sistema para dar cauce y abrir soluciones a las tensiones sociales, y a las meramente políticas también, que exacerban las penurias económicas. Incertidumbres en fin sobre la virtualidad misma del país que vivimos para seguir albergando un futuro común para todos.
Nacionalismo, independencia y urnas (Juan Díez Nicolás)
Las recientes elecciones autonómicas en Cataluña han puesto de relieve, una vez más, la propensión de muchos ciudadanos, y de no pocos comunicadores, a confundir las manifestaciones en las calles con los deseos del pueblo español. Esta confusión respecto a lo que es la democracia se puede ampliar a muchas otras «malas prácticas» a las que nos hemos ido acostumbrando desde los comienzos de la democracia española en 1976. Pretender que las manifestaciones, por muy multitudinarias que sean, son una alternativa a las urnas, es una falacia no solo antidemocrática, sino que nos llevaría a justificar el ascenso al poder de Hitler y la marcha sobre Roma de Mussolini, por no hablar de las manifestaciones, también multitudinarias, en la Plaza de Oriente. España es uno de los pocos países, por otra parte, en los que se puede ver después de cada manifestación un gran debate protagonizado por portavoces de los convocantes y de los organismos gubernamentales de turno sobre el número de los manifestantes, como si de ello dependiera la aceptación de una representatividad que pondría en cuestión la de los legítimos representantes parlamentarios.
