El miembro del Foro Leopoldo Gonzalo ha publicado un artículo en Vozpopuli.com en el que analiza la cuestión que plantea la guerra de lenguas declarada por los nacionalismos contra uno de los principales activos de España: su lengua.
El miembro del Foro Leopoldo Gonzalo ha publicado un artículo en Vozpopuli.com en el que analiza la cuestión que plantea la guerra de lenguas declarada por los nacionalismos contra uno de los principales activos de España: su lengua.
Una historia de terror,…político y económico
El barón de Frankenstein dio vida a un monstruo con recortes de fiambres humanos que había exhumado clandestinamente en el viejo cementerio de Ingolstadt. Mimó y consintió de forma temeraria a su criatura dándole toda clase de caprichos, hasta que ya no pudo dominarla. Entonces, el monstruoso y estrafalario mocetón asió violentamente por el cuello a su irresponsable artífice hasta que lo estranguló.
José A. Yturriaga, Embajador de España y miembro del Foro de la Sociedad Civil, analiza en un profundo artículo publicado en Vozpopuli.com las luces («papel decisivo en la lucha contra el terrorismo etarra, con sabiduría, determinación y coraje») , las sombras («mediocre instructor, sus autos y sentencias suelen estar poco elaborados jurídicamente») del juez Garzón.
Asimismo, en el artículo se analizan profundidad sus procesos abiertos y las sentencias dicatadas hasta el momento.
Artículo publicado en vozpopuli.com:
El Primer Ministro británico, David Cameron, defendió el pasado día 25 en Estrasburgo, ante el Parlamento Europeo, el derecho de la población de Gibraltar a la libre determinación al afirmar:”Este pueblo -que forma parte del Reino Unido- quiere mantener su estatuto. Yo no hablaría de descolonización, sino de una recolonización si actuamos en contra de sus deseos”. El Ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo le contestó reafirmando la voluntad de España de reanudar las negociaciones sobre la soberanía de la colonia, aunque sólo con Gran Bretaña, y su intención de no seguir hablando de cooperación si no se avanzaba en el tema fundamental de la soberanía. Añadió que, para discutir de la cooperación con el Peñón, había que contar con las autoridades del Campo de Gibraltar y de la Junta de Andalucía. Fuentes del Gobierno británico replicaron, a su vez, que el Reino Unido no hablaría con España sobre la soberanía del Peñón sin el visto bueno de las autoridades gibraltareñas.
La dogmática paradigmática social-progresista que ha condicionado el desarrollo constitucional e impuesto los criterios éticos y cívicos de la sociedad española se dedujeron de un hito teórico consistente en dos afirmaciones fundacionales emitidas por un mismo autor. La primera aseguraba que “el día que nos vayamos de España no la va a conocer ni la madre que la parió”; la segunda sentenciaba que “Montesquieu ha muerto”. Sí, las dos célebres frases fueron pronunciadas por Alfonso Guerra González que en el socialismo español fue el gran prescriptor ideológico.
En función del primer aserto, el PSOE pretendió, y en muy buena medida logró, romper los equilibrios de la sociedad española que determinaban una incompatibilidad mayoritaria con la ruptura y el regreso a la confrontación. La reforma fue el espíritu que inspiró la transición pilotada en lo esencial por la Unión de Centro Democrático, un partido-recipiente en el que se alinearon de forma coyuntural socialdemócratas, democristianos, azules post franquistas, liberales y conservadores, pero con una formación a su derecha -Alianza Popular- que, al mando de Fraga, recogió a los más renuentes del tránsito del franquismo a la democracia. UCD, junto a méritos extraordinarios, cedió en la elaboración de la Constitución certezas por consenso. Los peores defectos actuales de la Carta Magna fueron sus mejores aciertos hace un cuarto de siglo, aunque han tenido corto recorrido.
Fernando del Pino y Calvo-Sotelo recientemente incorporado a nuestro Foro publica en el Diario Expansión un interesante artículo sobre la crisis del Euro y su repercusión en la economía española advirtiendo a las autoridades de nuestro país sobre los distintos escenarios de futuro que convendría tener suficientemente valorados y estudiados ante la posibilidad de que … Read more
El miembro del Foro Fernando del Pino y Calvo-Sotelo escribe un interesante artículo en el diario Expansión en el analiza la necesaria simplificación legislativa para garantizar un Estado ágil y eficaz. Según Del Pino «Los sucesivos gobiernos centrales, autonómicos y municipales han creado de la nada cientos de miles de páginas de leyes, reglamentos, normas y regulaciones que todos tenemos que cumplir. Según tengo entendido, en España los diarios oficiales de las CCAA publican más de 800.000 páginas al año; el BOE, más de 250.000. Han leído bien: un millón de páginas. Al año. Luego dicen que en España no se lee; desde luego, escribir, se escribe».
Parece que más de medio millón de votos socialistas se han ido al PP. Y eso no es baladí. La frontera entre las dos orillas parecía infranqueable. No se habían detectado pasos como aquel Checkpoint Charlie berlinés por el que se podía cruzar el telón de acero. Aquí, la incomunicación se ha roto a través de tres grandes boquetes: Andalucía, Castilla-La Mancha y Cataluña, amén de otros de menor cuantía.
Los datos reflejan la ruptura de algunos tabúes, como el peso de la clase social en el voto, o la memoria histórica que seguiría dividiendo en dos a los españoles, tres cuartos de siglo después de las tragedias vividas en el pasado siglo. Ambas cuestiones parecen bastante erosionadas por el tiempo y, en todo caso, pasadas a segundo plano por asuntos más perentorios, como la falta de trabajo, abstractos como la identidad nacional zaherida, o de carácter práctico, como la incapacidad manifiesta de los perdedores para el manejo de la situación.
El azar o el destino han hecho que los dos sucesos más sobresalientes del mes de Octubre de 2011 para los españoles se produjeran el mismo día, el jueves 20.
Hemos escrito que hoy es preferible un Pacto de Gobierno más que un Pacto de Estado. Naturalmente esto se aplica al Gobierno Central, pero muy especialmente al Autonómico, que es quien gestiona la sanidad.
El gobierno central aplica de acuerdo con unos parámetros como la población, el envejecimiento, la dispersión o la insularidad unas cantidades destinadas a gastos en sanidad que transfiere a las Comunidades Autónomas, pero estas son las que distribuyen los presupuestos regionales entre los diferentes departamentos. Y aquí se produce una discordante anomalía. La asignación que se dedica a la sanidad no está en correspondencia con las cantidades supuestamente asignadas a la entidad autonómica para dicho concepto.