Una vez más, como a comienzos de la década de los 90, y gobernando también el PSOE, se vuelve a agitar el fantasma de la quiebra del sistema de pensiones, sólo que esta vez la amenaza parece más real. La entrada cada vez más tardía de los jóvenes a la población activa y su salida más temprana por prejubilación y paro, junto al incremento de la esperanza de vida en España, conducen a una situación preocupante.
En 1960 la entrada a la población activa se producía alrededor de los 20 años, la salida se producía entre los 60 y 65 años, y la esperanza de vida media era de 67 años. Actualmente, la entrada a la población activa se ha retrasado a los 30 años, y la salida por paro de larga duración o prejubilación se produce alrededor de los 55 años, cuando la esperanza de vida es de 80 años. En otras palabras, antes se cotizaba a la Seguridad Social durante 40 años en una vida media de 67, y ahora se cotiza durante 25-30 años en una vida media de 80 años.




